lunes, 9 de enero de 2023

Esto no se dice - Alejandro Palomas



Conocí a Alejandro Palomas hace mucho mucho tiempo. Antes de que se convirtiera en el autor tan querido que es ahora. Mi primer acercamiento a él no fue todo lo que esperaba y no volví a buscar alguna de sus obras hasta que llegó a mis manos "Una madre", novela que he recomendado infinidad de veces, que he regalado y que hubo una época en la que no había conversación sobre libros en que yo no lo mencionara. Pero lo hacía con el corazón y sabía que era una apuesta segura porque el libro gustaba. Luego fui siguiendo sus pasos en cada una de las novelas que ha sacado y todas ellas han pasado por mi vida dejando su huella, algunas mas y otras menos. 

He tenido la oportunidad de verlo varias veces, de sentarme en frente, mirarle y poder conversar en varias ferias de libros a las que acudo siempre que él está. También le sigo en Twitter y es de los pocos autores a los que lo hago porque todo lo que dice me interesa. 

Soy de ese tipo de personas que no tiene miedo de mirar directamente a los ojos y habitualmente estos me dan mucha información. Una vez Alejandro publico este Tuit: 



Y sí, la pena tiene un color, pero también la tristeza, la alegría, el pesar... todas las emociones que nos embargan van dejando ese rastro en nuestras pupilas. Los ojos de Alejandro son profundos y serios pero ciertamente creo que son un buen espejo de su interior. 

Cogí este libro con mucho miedo pero con muchas ganas. La verdad es que los titulares sobre las violaciones y abusos que había sufrido me partieron el corazón pero no fue lo que me hizo acercarme al libro ni lo que quería leer. Nadie se merece eso. Ningún niño debería sufrir nada similar y no deberían existir ese tipo de monstruos o por lo menos deberían pagar lo que han hecho. Pero hubo una época en la que las cosas que no se contaban no existían. Aun hoy, hay personas que creen que si se deja de hablar de algo o se elude termina desapareciendo o se puede hacer como que nunca ha ocurrido. A veces no es maldad, es simplificar o una manera de mitigar el dolor. 

Porque a Alejandro Palomas le robaron no solo su infancia e inocencia sino que le robaron una vida entera. Hay un parte del libro (lo siento, tome nota y la perdí) en la que lo explica muy bien y yo he dicho toda mi vida que las infancias difíciles crean adultos enfadados. Él lo explica mejor, tiene esa capacidad de ponerle nombre y explicar emociones y sentimientos que he experimentado, por otros motivos, pero que en una u otra etapa han marcado mi vida. Son cosas difíciles de transmitir pero que cuando las lees parecen tan obvias....

Con Esto no se dice, he llorado muchísimo (y no soy de lágrima fácil), como una niña hasta el punto de tener que dejarlo apartado días, porque, como os digo, me he visto reflejado en muchas emociones, pensamientos y sentimientos que Alejandro narra y como lo narra, aunque en mi casa, y como os digo, han sido provocadas por otras vivencias. Y tanto me ha llegado a calar este libro que a día de hoy  (y he dejado macerar esta reseña) vuelve el nudo en la garganta a mí. 

No es tan solo una novela que habla de abusos sexuales a un menor sino que es la novela en la que un hombre abre su corazón y habla de su vida. Ha sido una gran experiencia como lectora y voy a tardar en olvidarla. 

Nos habla del niño excepcionalmente sensible que cargó una mochila llena de miedo a la escuela, de su adolescencia, de la relación con su familia. Sobre todo con su madre, su compañera de vida y el ser que le no solo le trajo a este mundo recién nacido sino que siempre estuvo siempre cerca para aferrarle a una vida en la que no siempre quiso estar. No todo el mundo ha tenido la suerte de tener esa guía o apoyo en su vida. Una vida en la que la literatura tuvo un papel esencial aunque convertirse en el escritor de éxito que es hoy no ha sido ni parece seguir siendo un camino fácil. Poco mas puedo decir de él, si os apetece conocer más a este magnífico escritor leedlo. 

Esto no es un solo libro; esta obra es un regalo emocionante, sobrecogedor y doloroso pero a la vez esperanzador y liberador. 


miércoles, 9 de noviembre de 2022

Lo que pasa de noche - Peter Cameron

 



Conocí a Peter Cameron con Un fin de semana, una lectura que fue toda una delicia a pesar de que el desenlace deslució, en mi opinión, un poco todas las emociones y el disfrute que me había generado la novela. Siempre he querido volver a experimentar con algunos de sus libros pero el tiempo no es el que era y mi tiempo de lectura ha mermado bastante por el que tengo que dedicar al trabajo; al fin y al cabo la lectura alimenta el espíritu pero el estómago tiene que comer. A pesar de todo y aunque estoy perdiendo la buena costumbre de hablaros de ello en esta bitácora, sigo y seguiré leyendo. 

Volviendo al tema que nos ocupa, tenía echado el ojo echado a varios títulos de Cameron pero finalmente ha sido su último trabajo la novela con la que me he animado. Publicada este mismo año por Libros del Asteroide aquí os dejo mis impresiones.

La historia tiene su punto de partida en un tren. Una pareja que viaja de noche se baja de la máquina en medio de la nada. Un apeadero en el que apenas hay rastro de vida. Con el cansancio a sus espaldas el objetivo por el cual han viajado cada vez se vuelve más lejano. La pareja quiere cumplir el sueño de ser padres adoptando un niño ya que ella tiene una enfermedad en estado avanzado. Quieren formar una familia lo antes posible. 

En la novela Cameron nos habla de una pareja distanciada por diversas circunstancias que poco a poco irán conformando el eje alrededor del cual gira toda la trama. Lo que a mí desde la contraportada se me hacía una historia que podía ser emotiva y enjundiosa ha resultado ser una pequeña decepción. Supongo que no he sabido muy bien entender al autor en su forma o el mensaje que ha querido transmitir pero me he encontrado una historia con un tono bastante surrealista marcado por unas escenas que no concretan nada.

Los protagonistas están tan desdibujados que no tienen ni nombre. Se refiere a ellos como "el hombre" o "la mujer". Personajes a los que no se acaba de conocer, con los que es muy complicado empatizar y bastante dificil conocer sus motivaciones. No he encontrado calidez ni humanidad en ellos sino, en demasiadas ocasiones, actitudes y comportamientos dificiles de comprender. Me hubiese gustado que alcanzara mas profundidad en vez de dedicar tanto espacio a describir escenas. 
 
Podriamos decir que es una novela coral de muy pocos personanes ya que a parte del hombre y la mujer hay cuantas figuras que determinan el rumbo de la historia y son básicas y necesarias. Con estos personajes me ha sucedido lo mismo que con los anteriores. Tienen incluso un aurea de irrealidad que me ha llegado a resultar molesta. Entiendo su razón de ser pero no llegan a perfilar bien lo que comienzan. 

En cuanto a la temática de la novela son varios temas los que se ponen sobre la mesa. La soledad, la enfermedad, la paternidad, la aceptación del destino, las relaciones de pareja, la adopción, etc... temas que a priori me resultan muy interesantes pero que en la novela son bastante fugaces y disolutos. 

Todo ello en una historia que no termina de cuajar. No creo que sea una mala novela. De hecho está maravillosamente escrita pero en esta ocasion no he conectado con el tono, la historia ni los personajes. Una novela demasiado abstracta para mí. No obstante seguiré la pista al autor. 

viernes, 22 de abril de 2022

La memoria del tejo - Marta Huelves


Desgraciadamente el tema que aborda La memoria del tejo, la novela de la que hoy os voy a hablar, es un tema de candente actualidad. Una historia que sabemos que es ficción pero que casi cada día vemos en las noticias algún caso similar. 

La novela transcurre en una localidad de Asturias llamada Colombres. La desaparición de una joven, Irene, no solo inquieta a su madre Berta Vega sino también a la policía de la zona. Irene fue secuestrada y abandona a más de cien kilómetros de su hogar. Pronto en la zona queda patente que algo extraño está pasando cuando poco tiempo después comienzan a producirse otra serie de desapariciones de jóvenes  que inquietan y ponen en alerta tanto a la policía como a los vecinos de la zona.Este es a grandes rasgos el argumento y punto de partida de una novela con tintes policiales que se acerca bastante al género domestic noir. 

La trama se complica aún un poco más cuando  la autora introduce una nueva línea que nos lleva a conocer un suceso producido en Madrid hace unos veinticinco años. Sabéis que me gustan mucho las historias que van hacia atrás y nos narran historias del pasado. De esta forma creo que la novela de Marta Huelves es una propuesta muy entretenida e interesante que se lee de buen gusto. Es amena y cada página te invita a leer la siguiente.

Los personajes resultan cercanos y muy humanos y creo que es un valor a poner en alza en la novela. Por un lado tenemos la parte de las víctimas, con la que quizás somos más capaces de empatizar, y por otro lado la representación del cuerpo policial encarnado en la inspectora Roldan, Guardia Civil de Colombres, la población de Gijón en la que se desarrolla la historia. La primera desaparecida es Irene, una joven que es secuestrada y retenida contra su voluntad durante cuarenta y ocho horas, siendo más tarde soltada muy lejos de su hogar. Una joven desconcertada que no recuerda qué es lo que ha sucedido y una madre, Berta, impotente sin saber que hacer. 

El título de la novela es una declaración de intenciones porque hace referencia a dos palabras que parecen incompatibles. Memoria y tejo. No es la primera vez que he leído sobre los efectos del tejo y en esta ocasión me ha parecido un elemento interesante y que la autora aprovecha muy bien para  darle un trasfondo histórico a la novela. 

En cuanto a su forma narrativa la autora utiliza un lenguaje sencillo y cercano con un buen ritmo. No es una novela en la que predomine la acción de forma marcada pero tampoco de innecesarias descripciones.

En conclusión, os recomiendo la lectura de La memoria del tejo. Una novela negra muy disfrutable que me ha resultado amena, interesante y entretenida.